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El Éxodo al Revés: de la Ciudad al Pueblo

Hace décadas podía tener sentido que el centro del poder económico se concentrase, ahora, el coronavirus y el teletrabajo han puesto en evidencia que el movimiento demográfico desde las provincias a las grandes urbes está obsoleto.

La enorme huella ecológica que deja la ciudad, sumado a la situación económica que está dejando la Covid-19, además del miedo no sólo a este virus sino a futuros y la posibilidad de teletrabajar ponen en evidencia la necesidad de un nuevo paradigma lejos de las grandes urbes, del peligro al contagio y la amenaza de futuros confinamientos.

Creemos poco en la iniciativa pública pero también sabemos que la pandemia ha despertado una nueva consciencia y muchas personas están dispuestas a moverse al medio rural deseosos a cambiar la piel de su suerte. Es la esperanza ante una oportunidad única e incluso histórica.

UN NUEVO PARADIGMA

Más allá de la crisis pandémica y económica que la primera ha agravado, quizás lo que ya entró en quiebra hace tiempo, y que la pandemia ha puesto en nuestras narices es, precisamente, el modelo socioeconómico y territorial en el que el mundo se sustenta. Los gobiernos se aplican a medidas correctoras al final del proceso de producción y consumo, manteniendo intocables las causas que dan origen a la degradación ambiental.

Por otro lado, parece que la alusión al cosmopolitismo, a la ciudad, lleva implícita la velocidad, el cambio, el desarraigo. En este documento apelamos también a experimentar las relaciones de proximidad, de convivencia, de sosiego y creatividad que propicia vivir en un barrio, en un núcleo tradicional o en un pueblo, donde todo el mundo se conoce, donde todo el mundo sabe hacer de todo, y donde no hay que coger un vehículo para ir de un extremo a otro para satisfacer unas necesidades primarias. 

Estamos ante un tiempo de cambio y se nos ofrece la oportunidad de conocer y transformar los valores que configuran nuestra sociedad. Cómo decía el escritor argentino José Narosky, llevamos siglos de civilización y aún no hemos aprendido a abrazarnos

Observamos que cada día cuesta más encontrar gente con habilidades sociales, todo se resuelve a través de los chats de WhatsApp o otras aplicaciones de mensajería instantánea. Entendiendo que las nuevas tecnologías e Internet no son ni más ni menos que “herramientas” muy potentes, cada día más esenciales y necesarias, creemos que es necesario en este momento una consciencia despierta sobre el cambio de paradigma, un nuevo escenario donde, sin dejar de utilizar las herramientas de la globalización, existe un equilibro más natural, más humano y más respetuoso con todos y con el planeta.

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